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Ven, acércate

Ella sonrió de forma vacilante, mientras el viento jugaba con unos finos mechones de su pelo. Él le devolvió la sonrisa, sacó la mano lentamente del bolsillo y le apartó el cabello de su cara con delicadeza. Le sonrió más abiertamente, y el rubor le tiñó las mejillas. - ¿Quién puede explicar algo así? -murmuró él-. Hay personas a las que conocemos de toda la vida y a las que, sin embargo, no creemos conocer del todo. Y hay otras personas... -Incapaz de resistir la tentación, le acarició suavemente la curva de la mejilla con uno de los nudillos. El fondo cristalino de los ojos de ella le miraron con ansias de respuesta-. Personas a las que conocemos un día y que al instante nos hacen sentir como si las conociéramos de toda la vida. La estrechó con cuidado entre sus brazos, temblando ante aquel momento mágico, y sintió cómo el cuerpo grácil de ella se derretía contra el suyo.
Hola, llevo mucho tiempo sin escribir, estoy ocupada y hasta el cuello de exámenes, pero bueno, aquí estamos ya. Casi no tengo tiempo para escribir aquí porque estoy escribiendo algo que, con suerte, podréis leer. Empiezo:      De nuevo, ya no me tienes. No intentes hacerte el amigo y luego pienses y hables más, para cuando yo te pregunte, me digas que sin rencores.      Me he cansado, no quiero hablar,ni mirar, ni sentir. No es la mejor opción evitar los problemas, pero es lo que necesito.      No tengo ganas tampoco de escribir. Paso de todo.
      Gracias por quererme, por tratarme como lo haces. Porque después de tanto tiempo, se podía haber olvidado pero ninguno lo hicimos, no fuimos capaces porque lo que nos une es más fuerte que todo eso. Lo intentamos, y fue imposible. Y desde luego, no te das cuenta de lo que tienes hasta que ya lo has perdido, pero no hay mayor satisfacción que recuperar el tiempo perdido después de malgastarlo por separado.       Te quiero, ojalá nunca se te olvide.       Y quiéreme, por favor que nunca se te olvide.      Quisiera decirte que me haces vibrar y temblar cada vez que me hablas al oído, cada vez que me abrazas con tus abrazos que parecen como si fueran a ser los últimos. Para que se me caiga el mundo encima, sólo tienes que mirarme, nada más que sonreírme. Porque después de tanto tiempo me sigo ruborizando al verte, al tocarte... Y no hay momento que me haga sentir mejor que sentirte cerca de mí.   ...

Ya no me tienes.

- Hoy no sé ni cómo me siento. Bueno, quizás sí. Siento como si un grupo enorme de elefantes estuvieran pasándome por encima.  Me pediste que confiara en ti, me prometiste que no me ibas a fallar, me juraste que me querías, y todo tan rápido. Lo único que has hecho de puta madre ha sido venderme la moto y regalarme los putos oídos. Empezaba a confiar en ti y la has jodido. La has jodido pero bien. Así que ahora, vete con esa, con esa a la que vas a tener siempre, que seguro que te sientes mejor. Porque lo que es a mí, YA NO ME TIENES.

La vida no es un problema que resolver, sino un enigma que descifrar

No hay mejor manera de arreglar las cosas que no sea con el tiempo. Me he dado cuenta que el tiempo lo cura todo, que es lo mejor para poder olvidar aquellas cosas que necesitabamos olvidar. El tiempo es: ¡HOY! El tiempo es: ¡AHORA! El tiempo sana, y el tiempo pasa. Pasa tan rápido que ni cuenta nos damos de las maravillas que hemos hecho, de las cosas que NO hemos hecho y qué mejor que el tiempo para realizarlas, para solucionar, para arreglar. La vida pasa. Y, ¿a qué estás esperando?  Vívela.
Sabes mi nombre, no mi historia. Has oído lo que he hecho, no lo que he pasado. Sabes dónde estoy, no de dónde vengo. Me ves riendo, pero no tienes ni idea de lo que he sufrido. Deja de juzgarme, saber mi nombre no implica a conocerme.

Las cosas no suceden de casualidad

Sábado noche. Todo indica que va a ser una gran noche. Ella, con su vestido nuevo, su maquillaje, su melena negra y sus taconazos también lo cree. Sale de casa con la sonrisa puesta, esta noche promete. Camina despacio, decidida, segura, llega a su destino y entra. De repente el tiempo pasa lento, todos la miran, pero ella solo se fija en uno de ellos. Camina segura hacia la barra, y pide una coca-cola. Bebe despacio, tranquila, se gira. Él la está mirando. Ella sonríe y va con sus amigas. Comienza a bailar, a reír, y él no le quita el ojo de encima. De repente, el volumen de la música sube, ella lo mira, él la mira, y ambos caminan a encontrarse uno con el otro. Se miran a los ojos, y ocurre.  (MP) http://conellastodocambia.blogspot.com.es/