sábado, 23 de julio de 2011

nada de guiones establecidos

Hoy le vas a ver. No piensas quedar como una idiota como el otro día. Hoy tiene que salir todo perfecto. Planíficas la conversación al milimetro, no se te va a escapar nada. Primero empezaras tú con un, "hola" para poder llevar las riendas de la conversación. Te has enterado de que le encanta el fútbol, y que es un gran fan del Madrid. Te informas, y ahora puede que sepas hasta más cosas que el propio entrenador. Piensas que ya no hay que preocuparse, nada puede salir mal.
Y entonces le ves. Ahí, sentado, con la mirada perdida, mirando hacia abajo, con esa ropa que le sienta tan bien. Se te nubla la mente, olvidas todo el trabajo que has hecho, y derepente el mundo queda solitario, solo estás tu y el. Te quedas ahí, mirándole como una tonta. De repente alza la vista, te mira y sonríe. Vuelves de nuevo al mundo real y dejas el mundo de las fantasías. Te acercas a él sonriente, un poco sonrojada. De repente te acuerdas del plan, y vas hacia donde esta él. Estas apunto de empezar la conversación, pero derepente, va el y dice: "Hola!" Piensas, "mierda, ya no puedo seguir con mi plan, joder, que hago?" Y te quedas pensando, un rato. Entonces te das cuenta que llevas un minuto pensando, y el te esta empezando a mirar con cara rara. Rápidamente dices: "Hola! Perdón, pensaba que se me habia olvidado algo, pero no es nada." El te mira y ríe, y tu te sonrojas cada vez más y más. Empieza a decirte lo guapa que vas, y a hablar de cosas que tú no habías planeado. Entonces te das cuenta. No hay nada escrito. La vida no es un guión, es una obra que tienes que improvisar.

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