jueves, 20 de enero de 2011

Egoísmo.

Me pregunto porque la gente es tan egoísta, y la respuesta, la escuche ayer, porque las personas tienen miedo de quedarse sin nada, otras porque no quieren expresar sus sentimientos, algunas por no dar a ver lo que de en verdad son... Y te pararas a pensar ¿Soy yo egoísta? Y amiga mía, por mucho que te duela la respuesta, SÍ, todos somos egoístas, porque queremos más cosas de las que poseemos o podemos tener, preferimos unos Levi´s a unos vaqueros del mercado y, ¿En que se diferencian si los 2 están realizados en el mismo lugar?, tan solo en el egoísmo, el poder vacilar de mira lo que tengo y mira tú. Y esto, no lo neguéis, sabemos todos que es verdad, y por eso en este mundo, las únicas personas que deberían de tener un poco de egoísmo son aquellas personas que viven  euros al día, y no aquellas personas que con 515 euros al día quieren más.

martes, 18 de enero de 2011

Hay dos días en los que nunca pienso, ayer y mañana.


Doscientos por hora. 
A toda hostia.
No quiero enterarme de lo que pasa alrededor.
Pero de repente, aparece alguien que te dice que aflojes, y cuando aflojas, te das cuenta de las cosas.

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¿Volveré a estar alguna vez allí arriba, en ese lugar tan difícil de alcanzar? Allí, donde todo resulta más hermoso. Allí donde sólo llegan los enamorados, a tres metros sobre el cielo.

miércoles, 12 de enero de 2011

Todo ocurre por alguna razón.

Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa por que debe de ser así para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, 
para enseñarnos lo que deseamos alcanzar. 
Tu no sabes quienes son estas personas, pero cuando fijas tu ojos en ellos sabes y comprendes que ellos afectaran tu vida de una manera profunda. 
Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realización entiendes que sin que superes estas cosas nunca hubieras realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón. 
Todo pasa por una razón en la vida. 
Nada sucede por casualidad o por la suerte; enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de pura tonterías, todo ocurre para probar los limites de tu alma. Sin estas pequeñas pruebas la vida seria como una carretera recién empaventada, suave y lisa. 
Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana cómoda y segura, mas empañada y sin razón. 
La gente que conoces afectan tu vida, las caídas y los triunfos que tu experimentas crean la persona que eres. 
Aun se puede aprender de la malas experiencias. 
Es más, quizás sena las mas significativas en nuestras vidas. Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón le das gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, de la confianza y a tener mas cuidado de a quien le abres tu corazón. 
Si alguien te ama ámalo tu a ellos no porque ellos te aman sino porque te han enseñado a amar 
y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. 
Haz que cada día cuente y aprecia cada momento además de aprender de todo lo que puedas aprender, 
porque quizás mas adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento. 
Entabla una conversación con gente que no hayas dialogado nunca y actualmente escúchalos y presta atención. 
Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho a hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnifico y créelo, sino crees en ti mismo nadie mas lo hará tampoco. Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela.... 

martes, 11 de enero de 2011

Hay que seguir adelante.


A lo largo de tu vida, vas a conocer a miles de personas. Unas serán más importantes que otras. Unas serán buenas y otras no tan buenas. Unas marcaran más que otras. Unas se quedaran y otras se irán. A estas personas quiero dedicarles este tablón, a las pasajeras. De un modo u otro dejan marca. A algunas no las vuelves a ver, no vuelven y otras vuelven en el momento más inesperado, al cabo de un largo tiempo. Conoces a estas personas y empiezas a relacionarte con ellas, te enseñan cosas, pasáis buenos momentos juntos, también malos, te ayuda, y se van tan repentinamente como aparecieron. Una parte de ti ve imposible seguir adelante, la otra te dice que la vida sigue. Y sigues adelante, aunque te cuesta, lo haces. Lo haces por ti, por el que se ha ido, por los que están, y lo consigues, sigues adelante. Yo creo que esas personas aparecen en tu vida por algo, para enseñarte algo, para ayudarte. Y se van cuando el trabajo está hecho, cuando han logrado su objetivo, cuando has aprendido. En cambio con otras es diferente, otras se acercan para que tú les enseñes algo, para que los ayudes, y cuando los ayudas, desaparecen. En mi vida ha habido varias personas como estas, que me han hecho aprender que no hay que depender de nadie. Que hay que estar preparado para las llegadas y para las partidas, y que a pesar de todo, hay que seguir adelante.

lunes, 10 de enero de 2011

Un día, algo cambia en tí.

Hay un momento, en el que un niño empieza a dejar de ser un niño. No es un momento como para celebrarlo, porque en general la infancia tiene sus ventajas. Te llevan y te traen, te visten y te desvisten, procuran darte algún que otro capricho y todos se empeñan en creer que eres un ángel, aunque te guste arrancarles las alas a las hormigas voladoras y recoger cacas de perro del suelo para luego echarlas a los buzones. Un día, algo cambia en tí. Los mayores lo notan y de pronto dejan de tratarte como hasta entonces: se niegan a reirte las gracias y les da por mostrarte, de cualquier manera, que el que la hace la paga. Toda una verdadera faena. Y piensas, con lo divertidos que era que ellos se encargaran de los platos rotos...
Pero después de ese todavía hay otro momento. Me refiero al momento en el que te toca hacerte realmente mayor. Eso sí que es una catástrofe. A partir de entonces, el problema no es ya que no te rían las gracias, que desde luego no lo hacen, sino que además vienen y te exigen, por todos lados: la gente que te cae bien y también la que te cae como una patada en la barriga. Y por mucho que te reviente, no siempre puedes decir que no. Aunque lo peor, en el fondo, no es eso. Lo peor de hacerte mayor, y vaya si cuesta aceptarlo, es que en adelante ya no sólo pagas porlo que haces. A veces tienes que pagar sin haber hecho nada. Yo, en cambio, no me acuerdo muy bien del momento en el que yo misma dejé de ser una niña...

domingo, 9 de enero de 2011

"comenzar de nuevo"

Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas, a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo, da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con. Si desearamos en
algún momento perder completamente la memoria y aferrarnos  a la frase "comezar de nuevo",  ¿cuántas cosas no perderíamos? Serían como aquellas cosas que se pierden accidentalmente en una mudanza y luego se echan de menos. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y
 la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez. Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o la última vez que vimos a un gran amor, los abrazos mas cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa más esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro. ¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bonitos recuerdos? Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades
para soñar con un futuro perfecto que no existe, o un pedazo de cielo donde no
 sabemos lo que nos espera. ¿Vale realmente la pena perder la memoria?

Como si estuviese llegando a ese lugar...

La moto iba acelerando más y más. Mis manos se aferraban a su cintura muy fuerte. Podía sentir como el viento me iba dando en la cara. Los ojos me lloraban a causa del frío, y mi corazón latía cada vez más fuerte. Quizá por la velocidad, o por el simple hecho de que estábamos juntos. Sobre mi mente iban pasando miles de recuerdos, miles de palabras, miles de situaciones, miles de preguntas… Lo mejor era no pensar. Aunque estaba experimentando una sensación muy extraña, era como si poco a poco fuese subiendo, como si cada vez me alejase más de la tierra, como si estuviese llegando a ese lugar. A ese lugar inalcanzable. A ese lugar que solo pueden llegar los enamorados. Por primera vez en mi vida me sentí a tres metros sobre el cielo.

La tercera, la de dos enamorados.

Hace unos días hicieron una encuesta a 100 internautas para que votasen que 3 fotografías consideraban las mas importantes de la historia, la primera escogida era una instantánea de la bomba atómica lanzada sobre Nagasaki, la segunda un hombre pisando por primera vez la luna, pero la tercera fue la que mas me gusto, mostraba dos enamorados besándose mientras el mundo gira a su alrededor. Me gusta saber que entre las 3 fotos mas importantes de la historia está la de dos enamorados, congelados en un beso interminable, refugiados contra el olvido. Quizás eso es lo que sentimos cuando vemos fotografías antiguas, que por ellas no pasa el tiempo, como esos mosquitos atrapados en ámbar durante millones de años, el mundo sigue adelante pero ellos se quedan atrapados para siempre sin cambiar, como las fotos guardadas en una caja de zapatos, instantáneas de otro tiempo, que nunca volverá.

El amor es ciego, y la locura, siempre lo acompaña.

Vuelvo a sentarme en frente de la vieja televisión, con la mirada perdida en la tarima. No puedo explicar lo que siento.
Cada vez que lo veo mis ojos tienen que reprimir las lágrimas, lágrimas de felicidad y enamoramiento. Mi boca esboza una ancha sonrisa, hasta el punto de hacerme daño en la mandíbula. El corazón palpita fuertemente dentro de mi pecho, a punto del infarto. ¿Cuándo dejará de pasarme eso?
Creo que nunca. Mi vida ha sufrido un gran cambio con él. Parece que ahora soy más feliz, he encaminado mi vida hasta un equilibrio perfecto. Sigo equivocándome en muchas cosas, pero cuando antes me enfadaba conmigo misma por hacerlo mal, ahora me río.
Una parte de mi mente, además del subconsciente, nunca para de pensar en él porque, obviamente, él es el centro de mi existencia, la razón por la que vivo y existo.
Pienso en un futuro próximo y me imagino con él, pienso en un futuro lejano, muy lejano, y me imaginó con él, pienso en el presente, y estoy con él… Pero no es obsesión, es amor.
No puedo explicar con palabras qué es esta enfermedad, sólo las causas: sonrisas, miradas, sentimientos, alegrías, lágrimas, perdones, soledad, felicidad…
Y es que no puedo vivir sin esa persona. Porque me encanta verle sonreír, porque necesito que sea feliz, porque me alegro cuando él se alegra, porque sus miradas siempre me ruborizan, porque cuando apenas me roza siento un escalofrío, porque cuando me besa soy la persona más feliz del mundo.
Vuelvo a sentarme en frente de la vieja televisión, con la mirada perdida en la tarima. Sigo sin poder explicar lo que siento.

sábado, 8 de enero de 2011

SONRISA.

¿No será ya hora de que nos demos cuenta de todo el bien que una sonrisa puede hacer, tanto para el que la recibe como para el que la muestra?

viernes, 7 de enero de 2011

Admítela.

Sonríe hasta que no puedas más. Haz alguna locura con tus amigos de vez en cuando. Duerme una noche en la terraza y cuenta estrellas. Guarda en alguna cajita objetos que te recuerden momentos y ábrela alguna que otra vez. Ríete por cualquier tontería. Recuerda buenos momentos con cualquier persona. Espanta las palomas de un parque. Mira al sol y aparta corriendo la mirada. Tírate de bomba a la piscina. Sáltate una tarde las reglas. No sigas tu misma rutina diaria, créeme; es muy aburrido. Escucha la música más alta que nunca. Observa a un pájaro volar. Ríete cuándo nadie más lo haga, y contágialo. Pon todas las caras que se te ocurran delante de un espejo, y hazte fotos con ellas horribles, pero no las borres, y pasado un tiempo vuelve a mirarlas (hay risas aseguradas). Mira el cielo azul todos los días. Paséate de noche con gafas de sol. Cambia la hora del reloj y hazte la loca. Ponte delante del ventilador y escucha tu voz de robot. Come palomitas hasta quedar saciada. ¡Haz todo lo posible por ser feliz, y admite la felicidad como forma de vida!

martes, 4 de enero de 2011

Te echo de menos.

Te echo de menos. Quizás no de manera física, pero extraño tu olor y tu voz. Bueno tampoco vamos a engañarnos, echo de menos que me cojas, me molestes o me hagas reir con cosquillas. En que pienso? en nada. MM. pero no puedo negar que no piense, sobre todo en ti. No puedo negar que no recuerde como me cogías de la cintura hacia ti.
Quizás solo sea temporal, aunque si nos paramos a pensar todo es temporal porque, todo tiene un final.
Odio los finales, de hecho nunca dejo que una canción termine del todo.
Nunca quise que acabara.

domingo, 2 de enero de 2011

Alguna vez...

-"¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que ya no existes?, ¿hasta el punto en el que ya no te importa lo que pase?, ¿hasta el punto en el que estar con él ya es suficiente, cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante?. Yo sí..."