miércoles, 2 de mayo de 2012

Pero pese a todo, me falta algo.

Escribo esto mientras paseo por la calle de noche, pues algo ha cambiado desde que no me importa nada. Me siento... un poco más libre. Por ejemplo, no tengo que cuidar que estados pongo, ahora pongo lo que quiero, y punto. No tengo que tener cuidado con las fotos que subo, puesto que me da igual lo que piensen. Y lo más importante, no tengo que estar a todas horas mirando si se conecta la gente con la que quiero hablar, o no. La verdad es que eso ha sido lo que más ha cambiado. Desde que no estoy siempre pendiente de ello, tengo mucho más tiempo para todo. Tengo más tiempo para vestirme bien, peinarme bien y maquillarme bien, por lo que salgo mucho más mona a la calle. Tengo más tiempo para mi cuarto, por lo que me he creado mi propio baúl de los recuerdos, donde he leído cartas de hace años, y sí, reconozco que he llorado con ellas. Tengo más tiempo para escribir, cosa que me relaja, incluso he encontrado un nuevo hobbie, la fotografía, que me permite observar mucho mejor lo que me rodea. A mí siempre me ha gustado caminar sola, imaginándome y fantaseando una vida a su lado. Pues bien, ahora que nada me importa, puedo pasear mientras me fijo más en mi misma, por ejemplo, siempre pensando que me gustaba más el día que la noche, ahora descubro que no, que la noche es más romántica, bonita y mágica, y que la prefiero, al igual que ese gélido aliento del viento que sopla de vez en cuando. Pero pese a todo, me falta algo. Me faltas tú.

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