jueves, 16 de mayo de 2013

Ven, acércate

Ella sonrió de forma vacilante, mientras el viento jugaba con unos finos mechones de su pelo.
Él le devolvió la sonrisa, sacó la mano lentamente del bolsillo y le apartó el cabello de su cara con delicadeza. Le sonrió más abiertamente, y el rubor le tiñó las mejillas.
- ¿Quién puede explicar algo así? -murmuró él-. Hay personas a las que conocemos de toda la vida y a las que, sin embargo, no creemos conocer del todo. Y hay otras personas... -Incapaz de resistir la tentación, le acarició suavemente la curva de la mejilla con uno de los nudillos. El fondo cristalino de los ojos de ella le miraron con ansias de respuesta-. Personas a las que conocemos un día y que al instante nos hacen sentir como si las conociéramos de toda la vida.

La estrechó con cuidado entre sus brazos, temblando ante aquel momento mágico, y sintió cómo el cuerpo grácil de ella se derretía contra el suyo.

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